Un trabajo conjunto entre el INTA Balcarce, el ITA de INTA Castelar y la UNMDP avanza en una alternativa sustentable para góndolas y carnicerías. Elaborado a base de ácido poliláctico, el material demostró mantener la calidad del producto por 7 días y degradarse en 180 días sin dejar residuos tóxicos.
Un equipo de investigadores trabaja en el desarrollo de un film compostable destinado al envasado de carne, concebido como una alternativa sustentable para reemplazar al plástico de PVC y los envoltorios tradicionales de polietileno de un solo uso que se utilizan habitualmente sobre las bandejas en las góndolas de los supermercados.
La innovación fue explicada en una entrevista brindada a Cadena de Valor por María Laura Testa, investigadora del INTA Balcarce, quien precisó que la iniciativa se lleva adelante en conjunto entre el INTA Balcarce, el Instituto de Tecnología de Alimentos (ITA) del INTA Castelar y la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP), donde aportan su especialidad los ingenieros en materiales.
Ensayos y preservación a escala de laboratorio
El desarrollo se encuentra actualmente validado a escala de laboratorio. Durante los ensayos se imitó la exhibición aeróbica en góndola a 7 días, logrando preservar la carne de manera similar al plástico tradicional. Según detalló Testa, el producto conservó la calidad físico-química y microbiológica del alimento, registrando índices de deterioro bajos en concordancia con los parámetros normados por el Código Alimentario Argentino.
Respecto a las características del material, la especialista indicó que las dos propiedades principales que lo diferencian de un plástico convencional es que es compostable: se degrada en un plazo máximo de 180 días y lo hace sin dejar residuos tóxicos, por lo que puede desecharse con los residuos domiciliarios sin generar contaminación.
En cuanto a su materia prima, se utiliza ácido poliláctico (PLA), proveniente de un almidón fermentado mediante una fermentación láctica con bacterias. Si bien la idea inicial en Balcarce contempló extraer el almidón a partir del descarte de papa, al no obtener los resultados esperados se derivó hacia el almidón fermentado. Este insumo puede provenir tanto del almidón de papa como del almidón de maíz, entre otras opciones.
Etapa de escalado y recepción del consumidor
El equipo proyecta adaptar el prototipo actual para llevarlo a un formato comercial utilizable. Debido a que el material obtenido es más opalescente en comparación con el film tradicional, el plan contempla reducir su espesor y presentarlo en rollo de film para facilitar su manipulación en carnicerías.
La siguiente etapa comprenderá la prueba del insumo a mayor escala de volumen en distintas carnicerías y supermercados para evaluar su manipulación y resistencia a roturas, con el objetivo de lograr su validación a esa escala para una posterior salida al mercado.
En materia de costos, Testa aclaró que no cuentan aún con un análisis económico definitivo debido a las diferencias estructurales entre la escala de laboratorio y la industrial. No obstante, anticipó que al tratarse de una nueva tecnología ingresará al mercado con un precio superior al tradicional, proyectando que los costos disminuyan a medida que aumente el volumen de ventas.
Por otro lado, los investigadores se encuentran realizando encuestas a consumidores para medir la aceptación del packaging y la disposición a pagar un adicional por este tipo de envase sustentable. Según los datos preliminares del relevamiento, los consumidores eligen inicialmente el plástico tradicional cuando evalúan las imágenes a ciegas, pero cambian su preferencia hacia el envase compostable una vez que se les informa la condición sustentable de cada uno.
El desarrollo busca dar respuesta tanto a la creciente conciencia ambiental de las generaciones jóvenes como a las exigencias regulatorias internacionales, como las de la Unión Europea, que avanzan en la restricción y reemplazo de plásticos de un solo uso en las cadenas de exportación.