El Ing. Agr. Felipe Kleine dialogó con Cadena de Valor donde expuso el modelo de integración agrícola – ganadero que lleva adelante el establecimiento de la Fundación Hogar Rodolfo Funke en el sudoeste bonaerense.
El Ing. Agr. Felipe Kleine, productor de la zona de Tornquist e integrante de la regional Bahía Blanca de Aapresid y de la Chacra de Sistemas Integrados, dialogó con Cadena e Valor sobre el modelo de manejo del establecimiento Cerro Napostá Grande (perteneciente a la Fundación Hogar Rodolfo Funke). Ubicada en el sudoeste de Buenos Aires, la empresa sostiene un planteo mixto como respuesta técnica obligada a las limitantes del ambiente: el 60% de la superficie es sierra con pastizal natural, un recurso que solo puede capitalizarse a través de la cría vacuna.
“Yo estoy en una zona donde el relieve tiene un 60% de la superficie del campo que es sierra, conformada por pastizal natural, y la única forma de aprovechar ese recurso natural es con vacas de cría. El resto de la superficie sí tiene un suelo de aptitud agrícola, pero al tener vaca en la sierra no nos queda otra que integrar agricultura y ganadería a nuestro sistema. Por eso nuestro sistema desde siempre fue agrícola ganadero, fue integrado”, explicó Kleine.
La intensificación del planteo enfrentó una prueba determinante durante la severa sequía de 2008 y 2009. En aquel ciclo, la empresa operaba con un rodeo de 1.800 madres y ensayó una mayor intensificación mediante confección de silos y compra de terneros para recría y engorde, pero el sistema colapsó ante la fragilidad del ambiente semiárido.
“Nos agarró la seca, se quería intensificar haciendo silos de maíz, comprando terneros para recriar y engordar, y el campo no daba para eso. Nuestra zona es frágil, así que nos hizo aprender que para poder ser un poquito más estables había que bajar la pata. Hoy estamos con 1.400 madres”, remarcó Kleine.
En cuanto a los esquemas agrícolas, el productor señaló que ajustaron la paleta a cuatro especies principales (girasol, maíz, trigo y cebada) luego de probar alternativas como colza y arveja. Asimismo, definió el manejo comercial del destete: “No nos volvemos locos para guardar todo, sino que se vende la mitad de los terneros y la otra mitad es lo que nosotros nos guardamos para seguir. Financieramente eso nos dio una estabilidad; hace diez años que la empresa demuestra una estabilidad muy buena respecto a los 20 años anteriores”.
Este rediseño productivo aportó una solidez económica que la firma sostiene desde hace una década, contrastando con las fluctuaciones de ciclos previos. Aunque el contexto ganadero actual muestra precios favorables, Kleine remarcó la importancia de la prudencia en regiones donde el régimen de lluvias es incierto hacia la primavera.
“La agricultura a veces compensa lo que no genera la ganadería, y la ganadería responde cuando la agricultura flaquea. Hoy la ganadería representa un porcentaje mayor en los ingresos, pero no podemos sobrecargar el campo asumiendo costos adicionales, porque si en octubre se corta el régimen de lluvias no sabríamos cómo sostener esa hacienda excedente”, concluyó el especialista al defender el equilibrio del sistema mixto.